En los descansos de la liga de hockey premiaban con un coche al que consiguiera meter un gol en juego que era poco más que imposible... Hasta que llegó una señora de 59 años a la que por navidad le habían regalado el don de la puntería, y metió el disco por dónde nadie lo había hecho.... HAbría que ver la cara que se les quedó a los del concesionario... XD